domingo, 30 de octubre de 2011

Llegadas, reencuentros y día de muertos

Ya estoy en DF, ya piso suelo mexicano y una vez más estoy emocionada y abrumada con la acogida que me han dado. Lo cierto es que si tuviera que definir mi primer día aquí sería de la siguiente manera: "Entre el jet lag, el cambio de hora y volver a instalarme... no sé dónde estoy, mi quién soy, ni cómo me llamo... pero estoy contenta." Lo más importante es la parte final... la sensación de estar feliz. El regreso no ha tenido nada que ver con mi desembarco en el mes de junio: la ciudad se me ha hecho conocida, la gente se ha alegrado de mi llegada y mi ropa seguía en el armario (no sé cómo me las voy a arreglar para llevarme todo de vuelta cuando sea el momento... pero todavía no ha llegado).

Después de 11 horas de vuelo tuve que pasar por la incertidumbre de si mi maleta aparecería en algún momento en la cinta o si se habría quedado viajando por el mundo. Después el momento de la aduana en el que había declarado no portar alimentos cuando en el equipaje iban unos paquetes de ibéricos, dos cuñas de queso, dos tabletas de chocolate, una botella de vino y una de orujo; pero el semáforo se puso en verde y tras la puerta estaba Blanca con una gran sonrisa y sin la necesidad de llevar un cartel con mi nombre para poder reconocernos como ocurrió hace 5 meses. Las siguientes horas se debatieron entre el sueño y la emoción de abrir regalos y sonreír y hacer el repaso del mes que habíamos estado separadas.

Para no parar el domingo no ha servido para descansar sino para hacer cosas, porque luego el tiempo vuela y se acaban muy pronto los días. Así que esta mañana he ido con Blanca a ver la lista de bodas a la que vamos el viernes para elegir un regalo... sí, el viernes tengo una boda en Acapulcoooo!!! Me encantan las bodas y más si son en la playa!!! Por la tarde hemos aprovechado para ir a Coyoacán a ver los altares preparados para la celebración del Día de Muertos (noche del 1 al 2 en el que mucha gente hace peregrinaciones a los cementerios y velan las tumbas de sus muertos u organizan reuniones en familia para recordar a los que ya no están). Para aprovechar la visita nos hemos pasado por la Acampada Sur de Indignados que se han instalado desde la manifestación del 15O. Uno de los actos preparados es colocar 50.000 cruces blancas mañana 31 de octubre en el Ángel de la Independencia para recordar a los muertos de los últimos 5 años. Ha sido muy impresionante ver como esas cruces se iban construyendo y como niñ@s las iban pintando mientras sus mamás y papás les explicaban porqué lo hacían.

En fin, que a penas llevo 24 horas por México y no he parado de ver gente: Óscar, Dani, Iluisa, Rafa, Guillermo. Y no he parado de abrir los ojos para reconocer imágenes que ya tenía en mi memoria y registrar otras muchas nuevas. Si algo puedo decir es que estoy contenta, que he conseguido descansar y que he vuelto a soñar por la noche. No puedo evitar sentirme mal en algunos momentos porque parece que no extraño a mi gente madrileña porque sí lo hago y mucho, y me encantaría poder compartir estos momentos con tod@s ell@s, pero también es cierto que afronto esta experiencia como terapia para seguir creciendo y volver más fuerte, más segura y con más experiencia.

Justo en Documentos TV se ha emitido un documental sobre la Santa Muerte, dejo el enlace por si a alguien le apetece o le interesa:

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